Siglo
y medio en la construcción
de un nuevo paradigma
de salud
Dr. Otto Lima Gómez
Profesor Honorario de la Universidad Central de Venezuela
Individuo de Número de la Academia Nacional de Medicina.
I.-
Principales
tendencias
de
la
medicina
del
siglo
XX
La medicina del siglo XX es heredera de las grandes corrientes del
pensamiento médico de las Escuelas de Medicina europeas de la
segunda mitad del siglo XIX (inglesa, francesa y germánicas)
en las cuales, en proporción variable, se mezclaban tres orientaciones:
1- anatomoclínica, 2- fisiopatológica y 3- etiopatológica.(1)
La orientación anatomoclínica preconizó interpretar
la enfermedad en función de las lesiones de los órganos,
esmerándose en describir los signos clínicos que correspondían
a estas. Es la vía que a la medicina clínica dieron originalmente
Bichat y Laennec. Semiología clínica y anatomía
patológica van a permitir la construcción de una práctica
del examen clínico en todos los campos de la patología
y el desarrollo de procedimientos e instrumentos exploratorios del
cuerpo que progresivamente permitirán al médico indagar
objetivamente todos los aparatos y sistemas orgánicos.
La orientación fisiopatológica va a estudiar la enfermedad
como un proceso energético perturbado cuya evaluación
habrá de ser hecha por diversos procedimientos que han de poner
de manifiesto este disturbio energético. Las pruebas o exploraciones
funcionales constituyen uno de los métodos fundamentales para
tal indagación. La perturbación funcional debe ser el
objeto de estudio de la enfermedad, no la lesión anatómica.
Esta patología funcional caracteriza a la medicina alemana del
siglo XIX y es obra de Schonlein y de una pléyade de médicos
que, a la par que reformaron la medicina alemana, crearon un enfoque
de la enfermedad que se prolonga hasta nosotros. La Fisiología
Patológica de Krehl (1893), el Tratado de Patologia General
de Krehl y Marchand (1908-12) y la Patología Funcional de Bergmann
(1936) constituyeron contribuciones fundamentales a la difusión
de este enfoque. La frase de Bergmann para quien "la enfermedad
es una alteración funcional no un estado estacionario,sino un
proceso dinámico que se desarrolla desde unos comienzos apenas
perceptibles hasta determinar alteraciones anatómicas comprobables",
sintetiza esta orienación fisiopatológica (2). Para Bergmann
el trastorno funcional es previo a la alteración orgánica
y lo orgánico implica siempre un trastorno funcional. Subrayó igualmente
que cualquier perturbación orgánica o funcional tiene
un correlato psíquico, que le da color y plasticidad, de un
modo diferente en cada hombre enfermo. El hombre está siempre
enfermo en su totalidad. Estos conceptos ubican a Bergmann como uno
de los más grandes clínicos de todos los tiempos y como
impulsor de conceptos fundamentales para una medicina de la totalidad
del hombre. Todo ello, además, expuesto en un lenguaje sencillo
y práctico. Weiszacker iba posteriormente a desarrollar aún
más estas ideas ampliando sus fundamentos psicológicos
y filosóficos.
Finalmente, la orientación etiopatológica consideró fundamental
en la enfermedad no la causa inmediata de los síntomas y lesiones
orgánicas de los cuales se ocupó la orientación
anatomoclínica ni tampoco el disturbio energético ("funcional")
del fisiopatólogo, sino más bien la causa mediata de
la misma (factores externos o predisposiciones internas). Toda la microbiología
e inmunología modernas tienen su punto de partida en esta concepción
cuyo nacimiento está ligado a los descubrimientos de Metchnikoff,
Buchner y, sobre todo, de Pasteur y Koch.
Claude Bernard (3) escribió esta frase memorable; "_o considero
al hospital como el vestíbulo de la medicina científica,
como el primer campo de observación en el cual debe entrar el
médico; pero el verdadero santuario de la medicina es el laboratorio".
Podría acotarse que en realidad la medicina de la segunda mitad
del siglo XIX, en proporción variable según las escuelas,
tenía tres santuarios: la sala de hospital, la sala de autopsias
y el laboratorio. En estos tres santuarios el enfermo era estudiado
en función de las aproximaciones teóricas antes comentadas
, pero siempre como un objeto de examen.
En las últimas décadas del siglo XIX y comienzos del
siglo XX la medicina consideraba que la relación lesión
de órgano / disturbio funcional era el punto de partida de la
enfermedad. Según la preponderancia que se diera a cada uno
de los elementos de dicha relación el proceso patológico
era concebido de acuerdo a los dos esquemas siguientes (4). El primero
corresponde a la concepción anatomoclínica clásica.
El segundo esquema fue la expresión de las limitaciones encontradas
en la práctica al no poderse demostrar lesiones orgánicas
en diversas enfermedades. El caso de la histeria marcó un hito
en esta controversia. El problema era explicar la causa del disturbio
funcional primario ("neurosis funcional de órgano"-"distonía
neurovegetativa"). Acudir a los expedientes de constitución
o de disposiciones individuales no era suficiente. Es en este momento
cuando los trabajos de Freud ofrecieron una nueva perspectiva. El psicoanálisis
permitió la elaboración de un tercer esquema patogénico
en el cual el psiquismo (el sujeto, como diría Weizsacker) era
introducido en la patogenia de la enfermedad.
Las
reacciones contra
un enfoque puramente
objetivo de la
enfermedad se habían
iniciado ya en
la segunda mitad
del siglo XIX .
Se las puede considerar
como intentos para
hominizar la medicina
o, si se quiere,
para implementar
una patología
de la persona.
En primer lugar
para ver en la
enfermedad un proceso
biológico
que implica a todo
el individuo y,
en segundo lugar,
para intentar una
aproximación
antropológica.
En el primer orden
de ideas debe mencionarse
la obra de algunos
neurólogos,
particularmente
Monakow y Goldstein,
quienes reaccionaron
contra los conceptos
de la neurología
clásica
e intentaron enfocar
las enfermedades
del sistema nervioso-
enfoque extensivo
a toda la patología-
como procesos que
implicaban una
reacción
adaptativa y creadora.
Los estudios de
Monakov sobre el
Síndrome
que él denominó Diasquisis
y los acuciosos
análisis
de la sintomatologia
neurológica
de Goldstein apuntan
en el sentido de
que realmente en
la enfermedad interviene
todo el organismo.
Al margen de estas originales ideas procedentes del campo de la neuropatología
múltiples estudios tuvieron por meta demostrar las interrelaciones
entre aparatos y sistemas orgánicas en la enfermedad. Los trabajos
sobre la anafilaxis y la alergia, el sistema nervioso vegetativo y
neuroendocrino, la inflamación serosa y la patología
constitucional constituyen ejemplos, entre muchos otros, de conceptos
y planteamientos que intentaron superar la organopatología.
. Mención especial merecen las ideas de Eppinger y su Patología
de la permeabilidad y los conceptos de Estres y del Síndrome
de adaptación introducidos por Selye.
Debemos ver en la obra de Freud, al margen de las críticas que
se hagan al Psicoanálisis, el primer gran intento para enfocar
la enfermedad con un criterio antropopatológico. Desde Freud
la medicina no puede obviar la necesidad del diálogo entre el
médico y el paciente en el diagnóstico y tratamiento
porque se hizo evidente en sus estudios sobre la neurosis, estudios
que luego se intentaron aplicar a toda la patología, que la
intimidad del enfermo, sus rasgos psicológicos, su vida, tienen
que ver con el funcionamiento de todo el organismo. Freud hizo posible
la aproximación al estudio de la enfermedad desde una perspectiva
psicosomática, antropológica o existencial. La influencia
de las ideas de Freud en la medicina y la psicología se pueden
esquematizar de la manera siguiente:
1- Las contribuciones del llamado círculo de Viena. La obra
Psychogenese und Psychotherapie korperliche Symptome (1925), dirigida
por Schwartz y notablemente influenciada por las ideas de Adler es
un primer intento para considerar al hombre como una totalidad;
2- La medicina psicosomática norteamericana ;
3- La escuela antropológica de Heidelberg y
4- Los esfuerzos para ensamblar la práctica psicoanalítica
con la ideas filosóficas que partiendo de la Fenomenología
de Husserl y de la Ontología Fundamental de Heidegger y su concepto
del Dasein (Boss, Binswanger ) han intentado superar el clivaje del
ser humano en soma y psique. Está fuera de esta exposición
analizar las implicaciones de estos desarrollos para la biología,
la medicina y la psicología.
II.- Medicina psicosomática
El concepto de medicina psicosomática aparece en E.E.U.U de
Norteamérica en 1939 con la publicación de la Revista
Psychosomatic Medicine y en la 14 edición del libro de Osler
Fundamentos y prácticas de la Medicina, en el cual Christian
define la medicina psicosomática de la manera siguiente (5) "la
medicina psicosomática es la parte de la medicina que se ocupa
en valorar tanto los mecanismos físicos como los psíquicos
que intervienen en la enfermedad de todo paciente, haciendo especial
hincapié en la influencia que estos dos factores ejercen mutuamente
sobre sí, y sobre el individuo como persona/". No obstante,
ya en los trabajos de Groddeck y Ferenczi aparece esta expresión,
al igual que en la Fisiología Patológica de Krehl (1920)
y en las publicaciones de Deutsch.
En el editorial del vol. 1 de Psychsomataic Medicine se puede leer
lo siguiente: "los fenómenos somáticos y psíquicos
tienen lugar en el mismo sistema biológico, y probablemente
son dos aspectos del mismo proceso".
La medicina psicosomática emerge directamente del psicoanálisis
y aunque renueva el estudio de la enfermedad humana al considerar la
perspectiva biográfica, hecho que es realmente importante como
lo demuestran, entre otras, las publicaciones de Dunbar (6), para quien: " el
criterio de salud psicosomática es el mantenimiento por el organismo
del equilibrio homeostático dentro de sí y respecto al
ambiente", enfatizó primordialmente la influencia de los
factores psicológicos al considerar los rasgos de personalidad
y los conflictos subyacentes como determinantes e incluso característicos
de las diversas enfermedades psicosomáticas.
Alexander (7) , investigador de gran influencia en el enfoque psicosomático
de la enfermedad en Norte América, es claro y preciso :"es
evidente que así como ciertos microorganismos patógenos
tienen una afinidad por ciertos órganos, así también
ciertos conflictos emocionales la tienen por determinados órganos
internos" y agrega: "los conceptos expuestos en las páginas
precedentes se basan en lo que se ha llamado la teoría de la
especificidad. De acuerdo con esta teoría las respuestas fisiológicas
- normal y patológica- a estímulos emocionales varían
de acuerdo con el estado emocional precipitador."..."cada
estado emocional tiene su propio síndrome fisiológico./
Realmente el termino psicosomático es redundante. Toda enfermedad
abarca la totalidad de la persona humana en sus aspectos somáticos
y psicológicos. Como bien subraya Boss las palabras psicogénesis
y somatogénesis carecen de sentido , puesto que tanto lo psíquico
como la somático no son más que medios para llevar a
término la existencia humana.
Aunque no se pueden englobar totalmente con un solo criterio las diferentes
corrientes que se desarrollaron dentro de la medicina psicosomática
tres hechos fundamentales emergen de una consideración retrospectiva
sobre la misma: 1- una cierta influencia del conductismo norteamericano
que la lleva a describir con criterio estadístico patrones de
conducta que por diversas razones han resultado no valederos o imprácticos;
2- los resultados equívocos de la psicoterapia en los llamados
enfermos psicosomáticos, cuyas características verbales
( pensée operatoire, alexitimia) puestas en evidencia precisamente
por escuelas psicoanaliticas (Marty, Sifneos,etc) que conllevan un
déficit en la elaboración verbal de las vivencias/ 3-
Pero, la observación fundamental que debe hacerse a la medicina
psicosomática es la simplicidad con la cual enfoca el problema
de las relaciones de causalidad psicofisicas. Nada es más complejo
en medicina que la explicación de la interrelación entre
el cuerpo y el psiquismo. El mismo Freud lo expresó con sinceridad
al exponer sus dudas acerca de cómo la energía psíquica
del paciente histérico se expresaba corporalmente. La medicina
psicosomática no avanzó mucho en tal sentido al considerar
al organismo como un sistema energético dotado de fuerzas que
interaccionaban (órgano y psicogénesis) y no ofreció explicación
causal alguna. Considerando las relaciones psicofísicas desde
el sólo punto de vista de la causalidad eficiente, único
posible al espíritu técnico que la fundamentaba, la medicina
psicosomática no pudo llegar al fondo del problema. Señala
relaciones sin explicarlas. En forma similar a lo que le sucedió a
Freud con la Histeria.
III.-
La
medicina
antropológica
Laín Entralgo llamó Escuela Antropológica de Heidelberg
la doctrina o tendencia médica que a partir de la medicina interna
y con influencias del psicoanálisis, aunque en menor grado que
en la medicina psicosomática, constituye la obra de tres grandes
médicos alemanes: Krehl, Siebeck y Weizsacker. Krehl, iniciador
de la escuela, pasó desde una postura fisiopatológica
y clínica de orientación científico-naturalista
a una concepción en la cual aborda al enfermo desde un punto
de vista personal. La misma actitud mantiene Siebeck, particularmente
en su extraordinaria obra Medicina en movimiento (8) en la cual en
lugar de enfermedad habla de enfermos. Weizsacker inicia su actividad
en 1926 y publica numerosos estudios clínicos y filosóficos.
Como clínico Weizsacker estudia el problema del hombre enfermo
globalmente. No enferman los órganos sino la totalidad del organismo.
La enfermedad no es el acontecer fortuito sino un proceso que tiene
pleno sentido dentro de la vida individual. De allí la necesidad
de responder la pregunta de por qué la enfermedad aparece en
un momento determinado de la vida del sujeto. La fecundidad de este
planeamiento es tan importante que abre un camino en la comprensión
de la enfermedad al intentar descubrir las interrelaciones entre los
factores patógenos y las variaciones de la vulnerabilidad de
la persona en momentos críticos. Por esto mismo la terapéutica
no es completa sino en la medida en que el enfermo resuelve sus conflictos
y comienza una vida distinta.
En la clínica Weizsacker aplica a la medicina interna los conceptos
vigentes sobre la patología de la neurosis, pero en lugar de
un psicoanálisis prolongado propicia la percepción a
través de la biografía del enfermo, no con intención
de psicologizar la medicina sino que a través del conocimiento
de lo psíquico sea factible entender al Hombre total en el caso
concreto en estudio. No obstante, y pese a su dilatada experiencia
clinica, Weizsacker no sistematizó integralmente sus ideas.
Para él la medicina debe partir de casos concretos aun cuando
la meta deba ser una Patología General. Esto es, que una Medicina
Antropológica es la base de una Antropología médica.
En su casuística, por lo demás muy copiosa, cada caso
clínico tiene individualidad. Decía que en los mecanismos
del enfermar humano siempre quedan indeterminismos y misterios. De
allí su crítica a la Medicina Psicosomática que,
en su opinión, implicaba un retroceso frente a la corriente
antropológica al reducir todos los mecanismos de la enfermedad
a la fisiología.
En dos de las obras de Weizsacker, Der Kranke Mensch y Der Gestalt
Kreis (El Hombre Enfermo y el Círculo de la forma (9) (10) dejó un
esquema general de sus ideas como clínico para la estructuración
de una medicina antropológica.
Para Weizsacker la percepción y el movimiento, al igual que
el binomio forma y estructura, configuran al sujeto. Este se encuentra
allí, como forma y contenido mismo de la estructura cuyo movimiento
hace desaparecer la oposición entre soma y psique en el interior
mismo de la existencia humana que asume una renovación continua
en sus relaciones objetivas y sujetivas. Esta concepción es
premonitoria de lo que después señaló la Neurofisiología
moderna. De ella surge, precisamente, la posibilidad de que la enfermedad
encuentre un sentido que expresa las fuerzas que comprimen al Ser y
lo conducen a la crisis. Tal es el sentido de la Antropología
de Weiszacker, cuyo objetivo es introducir al sujeto en la Fisiología
y en la Biología.
La concepción del Ciclo de la Estructura toca a la medicina,
a la biología y a la filosofía, afirma Weizsacker. Ello
lo lleva a consideraciones metafísicas que lo aproximan a los
pensadores presocráticos. A Parménides con su emblema
de la unidad y al fuego de Heráclito, que todo lo consume. Con
razón afirma Heny Ey que Weizsacker nos propone nada menos que
una nueva lógica del organismo humano destinada a hacernos superar
las antinomias estructurales del pensamiento del Hombre que se refleja
sobre si mismo.
IV.-
Paradigmas
médicos
Hoy podemos afirmar que lesión y disfunción son aspectos
de una misma realidad. La organización de los seres vivos puede
ser analizada con diversos métodos, unos dirigidos a estudiar
su estructura (macro, micro o submicroscópica) y otros enfocan
la actividad de dichas estructuras desde lo subcelular, molecular y
celular hasta los tejidos, aparatos y sistemas, terminando en el enfoque
de la conducta individual y colectiva. Este enfoque demuestra inequívocamente
que lesión y disfunción no son rasgos contradictorios,
del mismo modo que la materia puede ser considerada como un conjunto
de partículas o como simples vibraciones de un éter según
el método de estudio. Queda pendiente, por supuesto , el análisis
de la relación mente-cuerpo. A este nivel de la organización
de la persona humana se mantiene aún la oposición entre
el dualismo tradicional y el monismo emergente. En el momento actual
y dentro de nuestro nivel de conocimientos no hay una solución
científica para este problema persistiendo la controversia entre
los filósofos y los neurobiólogos.
No basta un paradigma o modelo observacional para estudiar al hombre
y sus enfermedades. Se hace necesario introducir en las relaciones
médco/paciente - salud/enfermedad- medicina/sociedad un paradigma
relacional en el cual el objeto de nuestro estudio no sea pasivo y
se dé una interacción. En tal sentido la frase de Heisengerg
(11) es pertinente: "lo que observamos no es la naturaleza en
sí, sino la interrelación entre la naturaleza y nosotros.
La ciencia describe la naturaleza de acuerdo a cómo la interrogamos".
La medicina suele proceder de otro modo . Ha hecho del hombre un objeto
y considera como real lo que obtiene con su evaluación objetiva
( exámenes físicos instrumentales o no). Gebsattel (12)
escribió hace muchos años esta lapidaria frase:"la
ciencia particular recorta del todo al hombre real, de acuerdo con
sus métodos, ciertos aspectos a los que objetiviza y cosifica" para
agregar "como dirección de la investigación parcialmente
enfocada reduce al hombre a lo que ella con su método puede
descubrir".
La suma de estos dos modelos en la práctica médica es
la que permitirá ensamblar diálogo y exploración, única
manera de comprender la totalidad del enfermo. La medicina clínica
ha sido reduccionista y la preponderancia del modelo biomédico
que se prolonga durante todo el siglo XX y los comienzos del siglo
XXI explica la tremenda amputación del hombre a la cual aludió Gebsattel.
Todo ello pese a los inmensos descubrimientos en relación a
las bases biológicas de la formación individual, al desciframiento
del genoma, a la posibilidad de implementar una medicina predictiva
y a los grandes avances en la comprensión de las bases cerebrales
de la conducta. A los primeros debemos nuestra idea actual acerca de
cómo el ser vivo se reconoce a si mismo y rechaza lo extraño.
En cuanto a los segundos debemos afirmar que la influencia del genoma,
la interrelación entre los genes y sus complejas interacciones
con los factores ambientales para explicar el fenotipo, constituye
uno de los problemas de la Biología moderna y finalmente, la
interrelación entre los mecanismos neurales y la conducta del
individuo está en el centro de la investigación actual
acerca del hombre y son centro de debate entre neurobiólogos
y filósofos. Pienso que hay todavía una inmensa brecha
entre los logros de las Neurociencias y la maravillosa información
que a través de la palabra obtenemos cuando hacemos la historia
vivencial de una persona. El optimismo del neurocientífico está justificado,
pero también las dudas del filósofo (13). El estudio
de las redes neurales corticales y su correlación con una biografía
personal plantea muy complejos problemas cuyas respuestas aun se nos
escapan.
Pienso que detrás de la crisis de la atención médica,
con todas sus implicaciones éticas y económicas, está la
ausencia de una antropología médica y sin ella como premisa
teórica no puede haber una medicina antropológica. El
problema se da la mano con el enfoque que del ser humano ha hecho la
ciencia occidental que nos parte al hombre en psiquis y soma. Este
concepto ontológico primario ha sido discutido ampliamente sobre
todo a partir de Husserl. Pensadores de la talla de Heidegger y su
Filosofía del Dasein han afrontado este problema fundamental.
Merleau-Ponti, Ludwig Binswanger y, en el plano estrictamente médico
y psicoterapéutico, Medard Boss, han aportado ideas fundamentales
e intentando superar la elaboración teórica que Freud
hizo de sus extraordinarios hallazgos clínicos. Estos enfoques
han de merecer la atención de los clínicos y estoy seguro
que constituyen instrumentos esenciales para la elaboración
teórica y la práctica frente a los enfermos.
Se podría argumentar que me sitúo lejos de la medicina
de todos los días. Pero, a la pregunta de cómo elaborar
un nuevo Paradigma de la salud responderé que lo primero es
unificar al Ser humano. No seguirlo considerarlo como un objeto de
examen. Situarse, además, desde su propio punto de vista para
entender su vida y cómo en ella emergen en un medio social determinado,
el drama del sufrimiento y de la enfermedad. Las implicaciones de este
enfoque son inmensas. A partir de él ha de partirse para un
análisis de la salud en todos sus niveles desde la atención
primaria e individual hasta la Salud colectiva en sus aspectos preventivos
y curativos.
Referencias
(1) Laín Entralgo,P. (1954). Historia de la Medicina. Medicina
moderna y contemporánea. Edit. Científico Médica.Barcelona.
(2) Bergm;an; v. G. (1951). Concepto e importancia de la Biología,Patología
y Terapeutica funcionales. Folia Clínica Internacional 1(1),
3-9.
(3) Bernard,C. Cit. En 1.
(4) Boss M.(1959). Introductions a la Médecine Psychosomatique.
Presses Universitaires de France.
(5) Cabaleiro Goas M. (1959). Temas psiquiátricos. Edit. Paz
Montalvo. Madrid.
(6) Dunbar,F . Cit en 5.
(7) Alexander,F.(1954). Medicina Psicosomática. Sus fundamentos
y aplicaciones.Cultural S.A. La Habana.1954.
(8) Siebeck,R (1957). Medicina en Movimiento. Edit. Científico
Médica. Barcelona.
(9) Weizsacker v. V. (1951). Der Kranke Mensch. K.F. Koehler Verlag.
Stuttgart.
(10) Weizsacker v. V. (1962). El Círculo de la Forma . Teoría
de la Unidad de Percepción y Movimiento.(Der Gestaltkreis- Theorie
der Einheit von Wahrnehmen und Bewegen).Edit. Morada. Madrid.
(11) Heisenmberg.W.(1958). Physics and Phylosophy. The revolution of
Modern Science.Harper. New York.
(12) Gebsattel v. V.E (1966). Sobre la Estructura del sentido de la
acción Médica. En Antropología Médica.
Edit. Rialp S.A. Madrid.
(13) Changeux,J.P. y P. Ricoeur (1998). Ce qui nous fait penser.La
Nature et la Regle.Poches Odile Jacob. Paris.