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Un estudio comprueba cómo afectan las emociones al sistema inmunológico

Investigadores de la Universidad de Wisconsin (Estados Unidos) sostienen que la activación de zonas del cerebro, relacionadas con emociones negativas, parece debilitar la respuesta inmunológica de la gente.

Nueva York 3.setiembre 2003.La mayoría de la gente acepta la idea de que el estrés y la depresión afectan la capacidad natural del organismo para repeler la enfermedad. Pero muchos científicos se mostraban escépticos respecto de la posibilidad de que la mente ejerciera realmente alguna influencia directa sobre el sistema inmunológico.

Sin embargo, en estos últimos años se acumularon las pruebas que muestran que la mente puede afectar a la biología. Los estudios descubrieron, por ejemplo, que la gente que tiene depresión corre mayor riesgo de sufrir enfermedades cardíacas y otras.

Otras investigaciones mostraron que las mujeres que se ven obligadas a cuidar pacientes con Mal de Alzheimer tardan más tiempo para curar sus heridas que las que no están igualmente estresadas. Por otro lado, la gente con estrés es más susceptible a los resfríos y la gripe.

Ahora, un nuevo estudio agrega una pieza más a este rompecabezas. Investigadores de la Universidad de Wisconsin (EE.UU.) sostienen que la activación de zonas del cerebro relacionadas con emociones negativas parece debilitar la respuesta inmunológica de la gente a las vacunas para la gripe, por ejemplo.

" Se trata de la primera vez que el cerebro aparece en escena" comenta el doctor Richard Davidson, director del Laboratorio de Neurociencias Afectivas en esta universidad y uno de los autores principales de este informe, que aparece publicado en The Proceedings of the National Academy of Sciences.

Los investigadores descubrieron que durante una tarea que exigía experimentar emociones negativas, la mayor actividad eléctrica en la corteza prefrontal derecha del cerebro anticipaba una respuesta inmunológica más débil seis meses después, cuando se medía el nivel de anticuerpos de las personas al inyectárseles la vacuna de la gripe. Por el contrario, una activación mayor en la corteza prefrontal izquierda fue vinculada con una respuesta inmunológica más fuerte.

En trabajos anteriores, el doctor Davidson y sus colegas habían notado que hay partes de la corteza prefrontal derecha que se muestran activas durante respuestas emocionales como la ira, el temor y la tristeza. La corteza prefrontal izquierda parece ser más activa en asociación con emociones positivas, como el entusiasmo y el optimismo, siempre según las investigaciones.

La doctora Janice Kiecolt-Glaser, profesora de psiquiatría en el Colegio de Medicina de la Universidad del Estado de Ohio y experta en estrés e inmunidad, asegura que este nuevo estudio representa "algunas de las mejores pruebas que vimos hasta el momento".

Para este estudio se pidió a 52 mujeres, de entre 57 y 60 años que pensaran y escribieran sobre hechos de sus vidas sumamente positivos y negativos.

Se pidió concretamente a las mujeres que pasaran un minuto recordando una experiencia "de intensa felicidad o alegría, el mejor momento o experiencia de sus vidas" y que dedicaran luego cinco minutos a escribir sobre ello. Luego, tuvieron que hacer lo mismo pero recordando algún hecho "de profunda tristeza, temor o enojo, el peor momento o experiencia de sus vidas".

Toda la actividad eléctrica en la corteza prefrontal de sus cerebros —zona que tiene que ver con las emociones— fue registrada por un electroencefalograma mientras las participantes pensaban en sus experiencias y después de que terminaron de escribir. Todas las participantes fueron luego vacunadas contra la gripe.

Los investigadores descubrieron que seis meses después las participantes del estudio que habían mostrado la mayor actividad en la corteza prefrontal derecha del cerebro eran también las que tenían la menor cantidad de anticuerpos.

El doctor Davidson opina que todos estos hallazgos ofrecen pautas sobre la forma en que el estado de ánimo de una persona puede llegar a afectar con el tiempo su vulnerabilidad frente a la enfermedad.

La corteza prefrontal derecha, por ejemplo, se comunica con determinados tipos de células del sistema inmunológico y el estrés parece alterar el funcionamiento de un mensajero químico en esta región, la dopamina. Pero además, la corteza prefrontal derecha interactúa con el eje hipotalámico pituitario suprarrenal, importante protagonista en el sistema de estrés del organismo, que está relacionado a su vez con el sistema inmunológico.

" El cerebro cuenta con la capacidad como para regular la fisiología periférica y la regula en formas que pueden llegar a tener consecuencias para la salud" asegura el doctor Davidson.

Advirtió de todos modos que no se debe sobreestimar el poder de la mente sobre el cuerpo a la hora de generar enfermedades. No hay pruebas, por ejemplo, de que el cáncer sea causado o condicionado por actitudes o estados de ánimo negativos y muchas enfermedades no se verían afectadas por los cambios neurológicos que desencadena el estrés.

" Este es un factor entre muchos otros y es muy posible que no sea el más importante", concluye el doctor Davidson.

Fuente: Erica Goode The New York Times.
Especial para Clarín.


 

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