Investigador
Seoane: “El
cáncer
se convertirá en
una enfermedad
crónica
controlable con
fármacos”
Un destacado bioquímico e investigador del Institut de Recerca
Vall d´Hebron señala que el cáncer dejará de
ser una enfermedad mortal.
Joseph Corbella
Barcelona 26 de abril de 2004. “El cáncer dejará de
ser una enfermedad mortal”, predice Joan Seoane, bioquímico
del Institut de Recerca Vall d'Hebron y primer autor de la investigación
que ha merecido la última portada de “Cell”, la
revista de biología más importante del mundo. El trabajo,
dirigido por Joan Massagué, del hospital oncológico Memorial
Sloan-Kettering de Nueva York, describe uno de los mecanismos básicos
que regulan la multiplicación de las células en el cuerpo
humano.
–¿ Por
qué es
tan
importante
como
para
merecer
la
portada
de
la
revista “Cell”?
– En el cáncer, las células proliferan sin control. Al descubrir
el motivo por el que proliferan sin control, estamos en posición de diseñar
terapias para resolver el problema.
–¿ Y
por
qué proliferan
sin
control?
– Las células se regulan con dos tipos de señales. Unas que
estimulan la proliferación, que son como el acelerador de un coche. Y
otras que la inhiben, que son como el freno. Una de las señales inhibidoras
más importantes es la hormona TGF beta. En nuestra investigación
hemos descubierto qué ocurre a un nivel molecular en el interior de la
célula cuando esta hormona fracasa.
–¿ Qué es
lo
que
ocurre?
– Que empieza a hacer lo contrario de lo que debía. En lugar de
inhibir la proliferación, la estimula. Es como si en un automóvil
quisieras pisar el freno y, en lugar de eso, pisaras el acelerador. Los cánceres
en que se produce este fallo suelen ser muy agresivos y tener mal pronóstico.
–¿ En
cuántos
cánceres
se
produce?
– En muchos. No le sabría dar una cifra, pero es una de las averías
moleculares más habituales y más graves que se dan en la biología
del cáncer. Se da en algunos casos de cáncer de mama, de pulmón,
de próstata, del cerebro..., en casi todos los tipos de cáncer
que aparecen con más frecuencia.
–¿ Todos
estos
cánceres
se
podrían
tratar
con
un
fármaco
que
se
ocupara
de
restaurar
la
función
de
la
hormona
TGF
beta?
– Todos no. Hay casos de cáncer de mama, de pulmón o de cualquier
otro órgano en los que la acción de la TGF beta no está alterada.
Sólo los pacientes en los que falla esta hormona se beneficiarán
de un fármaco que restaure la función de la hormona. Pero en esos
enfermos el fármaco podría tener una gran eficacia. De todos modos,
nuestra investigación se ha basado en el glioblastoma, un tipo de cáncer
cerebral, y falta asegurar que lo que hemos observado se da también en
otros cánceres. Los resultados hasta ahora son muy esperanzadores y hay
razones para ser optimistas, pero los beneficios no serán inmediatos.
–¿ Cuántos
años
pueden
hacer
falta
para
desarrollar
fármacos
contra
el
cáncer
a partir
de
su
descubrimiento?
– No tienen por qué pasar muchos años, pero no se puede dar
una fecha. Existen ya fármacos experimentales que podrían restaurar
la acción de la TGF beta, aunque hay que analizar bien su eficacia antes
de poder incorporarlo a los tratamientos habituales. En los próximos años,
es probable que se desarrollen un gran número de nuevos fármacos
que corrijan las causas moleculares del cáncer a partir de descubrimientos
como el nuestro. Estos fármacos llevarán a un cambio radical en
el tratamiento del cáncer.
–¿ Cómo
se
tratará el
cáncer
en
el
futuro?
– Se analizará el perfil genético de cada tumor y las proteínas
que lo caracterizan, y se harán tratamientos a medida para cada paciente.
Con esta estrategia, el cáncer dejará de ser una enfermedad mortal.
En unos casos se podrá curar y en otros será una enfermedad crónica
que se podrá controlar con fármacos.
–¿ Seguirá habiendo
cáncer?
– Eso seguro, porque es una enfermedad relacionada con el envejecimiento.
Pero los casos mortales no serán habituales. Serán la excepción.
Fuente: Diario La Vanguardia