Me
enteré que
tu hijo tuvo
cáncer
Hola Alfredo,
Solo recientemente me he enterado que tu hijo tuvo cáncer. Y
que gracias a Dios por ahora está bien. Yo también, hace
5 años, tuve un mieloma múltiple según el cual
me quedaban 3 meses de vida por delante. Por esta razón te escribo,
para compartir algunas cosas que a mí me han sido de extrema
utilidad.
Probablemente lo que te vaya a decir ya lo sabes, teniendo a tu disposición
tan buenos recursos y habiendo ya superado la crisis. Sin embargo y
a pesar de que se trate de cosas que en principio nadie está inclinado
a escuchar, me siento obligado, no sólo por cuenta de esa solidaridad
que tácita y sutilmente se teje entre los sobrevivientes de
la enfermedad, sino por toda la amistad y afecto que nos une; tómalo
entonces como expresión de cariño y no como impertinencia.
Permíteme decirte que más que un motivo de tristeza o
angustia, y aunque parezca absurdo, aprendí que el cáncer
puede ser (y lo ha sido para muchos) más bien una gran oportunidad
de crecer y adoptar una actitud ante la vida mucho más nutritiva
y menos neurótica. Te lo explico en los siguientes puntos:
1. El “approach” a esta enfermedad es, por una parte, fundamentalmente
a través del corazón más que de la razón
y, por otra parte, de una manera integral, es decir, confrontándola
como familia más que como individuos y sincronizando el aspecto
clínico con el emocional y el espiritual. Esto es así,
debido a que está científicamente comprobada la relación
entre el cáncer y un desequilibrio extremo de los sistemas inmune,
hormonal y nervioso (comando central), causado por una eventual incapacidad
de la persona de manejar su estrés, producto de su interacción
con el entorno que la rodea. Estas consideraciones valen tanto para
niños como para adultos. Y lo que más pesa en el manejo
del estrés es, por supuesto, el asunto emocional y espiritual;
una de las dos dimensiones del sistema nervioso o centro de comando
corporal. De la misma manera, las emociones, a su vez, tienen también
que ver con la “vida” o relación familiar.
2. El cáncer surge cuando el sistema inmune de un individuo
se ve incapacitado para eliminar las células atípicas
que naturalmente produce. Cada quien tiene su propio y particular talón
de Aquiles tanto fisiológico como psicológico, por lo
que el origen de la enfermedad varía según la persona;
es totalmente personal. En unas puede predominar el factor hereditario,
en otras la contaminación ambiental o el trauma emocional; a
unas las afecta en el hígado, a otras en la sangre, en el estómago
etc. Lo importante es conocer cuales son los factores que se combinan
en cada caso y en qué proporción. Tengo entendido que
tu hijo es excepcionalmente inteligente (racional); y su padre si mal
no me acuerdo, se ha también destacado por lo intelectual. Y
esto, aparte de indicar que su talón de Aquiles está en
su cerebro, es un handicap significativo a los efectos de vencer la
enfermedad, puesto que la lógica es lo que menos cuenta en este
asunto; manejar las emociones lo más abierta o explícitamente
posible aquí es fundamental.
3. Todo lo que está involucrado en el cáncer puede reducirse
a un denominador común: la información que maneja el
sistema nervioso de cada persona. Y ya se ha comprobado, hasta en el
laboratorio del comportamiento celular, que todo individuo tiene el
potencial de controlar esa información a voluntad. En otras
palabras, si yo verdaderamente quiero vivir, viviré, si realmente
me quiero curar, me curaré, si instruyo apropiadamente a mi
sistema inmune a que reaccione adecuadamente, lo hará. Solo
tengo que estar profunda y visceralmente convencido de que ello es
cierto y real, tanto como de que tengo la fuerza y los recursos dentro
de mí para hacerlo. Y aprender, en consecuencia, a reconocer
y sustituir la información que me hace daño, que de alguna
manera me impide estar sano, por aquella información nutritiva
que me facilite el lograrlo. Estamos hablando de carga genética,
creencias, valores, aprendizajes y hábitos, etc., todo lo cual
manejamos mayormente, por supuesto, a nivel subconsciente, pero que
podemos hacer conciente. Cuando el sistema inmune se inhibe hasta el
punto de permitir que proliferen las células cancerosas, es
porque no está recibiendo las instrucciones adecuadas; esto
sucede a nivel químico y celular. Te estoy hablando de una nueva
ciencia médica de más de 20 años llamada PsicoNeuroInmunología,
la cual ha alterado los principales paradigmas de la medicina tradicional.
Te recomiendo fuertemente que leas un libro clave sobre esta materia,
cuyo título es “Peace, Love & Healing” del Dr.
Bernie Siegel, un cirujano que superó su propio cáncer
por esa vía y pionero de esta nueva visión de la salud;
te sorprenderás. En mi caso, el haber escogido este camino hizo
literalmente la diferencia entre vida y muerte.
4. La cura del cáncer se encuentra dentro de la persona y no
fuera de ella, en virtud de que no es una enfermedad causada por agentes
externos, sino por un mal funcionamiento o inhibición del sistema
inmune, el cual se vuelve temporalmente incapaz de eliminar las células
malformadas que producimos desde que nacemos, por cuenta de nuestra
intrínseca imperfección. El médico que debe asumir,
en primer lugar, el control de lo que debe hacerse para enfrentar la
enfermedad es el propio paciente. Y la farmacia que suministrará las
drogas clave para la cura también está dentro del mismo
paciente. Es decir, la responsabilidad de la cura es primeramente un
asunto del propio enfermo, antes que de los médicos tratantes,
el hospital, las drogas, etc. Aquí la diferencia la establece
la actitud y determinación del paciente y su familia, en cuanto
al éxito en el largo plazo de la cirugía o los tratamientos;
la medicina es indispensable, sobre todo en las crisis, no para curar,
sino para ayudar al enfermo a que se cure. Eliminar el tumor no es
curar el cáncer, ya que aquel no es la causa sino la consecuencia;
si no aprendo a evitar que mi sistema inmune se inhiba, no sanaré y
seguiré dependiendo de costosos tratamientos que rebajarán
enormemente mi calidad de vida. Porque de eso se trata. De lograr la
mejor calidad de vida para mí y el principal responsable de
ello soy yo mismo. Y aquí es donde interviene la psiconeuroinmunología.
Existen técnicas, métodos y procedimientos mediante los
cuales el paciente puede aprender a manejar adecuadamente su estado
de salud, de forma tal que mantenga un control efectivo sobre éste
y logre la calidad de vida que desea. Tu hijo puede aprender a conocer
cuales son los factores que inhiben sus mecanismos de defensa y a desarrollar
estrategias para mantener su sistema en buen estado. Existen instituciones
especializadas en esta materia dotadas de equipos interdisciplinarios
(oncólogos, psiquiatras, dietistas, inmunólogos, etc.)
que ofrecen programas de rehabilitación y formación,
tanto para niños como para adultos, de efectividad comprobada.
Yo asistí a uno de esos talleres, aquí, en Caracas y
te repito, eso fue lo que hizo la diferencia, por encima de la quimioterapia
y todo lo demás. Gracias a ello comprendí por qué surgió mi
cáncer y aprendí a comunicarme con mi sistema inmune
y a filtrar la información que lo afecta.
5. Existen cuestiones de índole general, directamente relacionadas
con el estrés, de las cuales hay que estar bien conciente. Me
refiero sobre todo a la paz espiritual, a la comunicación afectiva,
a la confianza o seguridad en uno mismo, a la auténtica motivación
de vivir (proyecto de vida etc.) y en especial, a la fe religiosa.
Yo no sé que edad tendrá tu hijo; supongo que debe ser
bastante joven. Cualquier esfuerzo que se pueda hacer para ayudarlo
a manejar estos vitales aspectos de la vida, tanto como a darles su
debida importancia, reducirán significativamente su vulnerabilidad
a las presiones del entorno a las cuales se verá sometido y
contribuirá, a su vez, al fortalecimiento de su salud. El mundo
te presiona cada vez más y tu única salida es la actitud
de ganador todo el tiempo, tanto como tu perseverancia en aprender
a lidiar con esa presión de manera que no afecte tu equilibrio
emocional. Esto suena muy fácil, pero por lo menos para mí ha
sido titánico, por ser tradicionalmente una persona muy retraída
y cerebral; me he visto obligado a realizar cambios bastante radicales
en este sentido. Y durante todo mi proceso, casualmente lo que a mí más
me dio fuerzas y me cohesionó alrededor del firme propósito
de vencer la enfermedad, fue literalmente mi fe en que papáDios
está de mi lado; algo que no pertenece al mundo de la lógica
racional. Que no se menosprecie el estatus emocional de cada uno, ni
tampoco el conseguir apoyo psicológico y espiritual; es fundamental
para la paz interior. Es mi recomendación más importante.
Entender a fondo estas cosas es, sin duda, sencillo al lado de experimentarlo
en carne propia y asimilarlo hasta en los tuétanos. Y hay que
asimilarlo más allá del entendimiento, sino no sirve
de nada en la práctica el discurso; quedaría tan solo
como simple curiosidad teórica. Espero, por lo tanto, que este
breve resumen de lo más significativo de mi experiencia, les
sea a ustedes de alguna utilidad práctica o que al menos les
despierte algún nuevo interés sobre lo que ya han experimentado.
Que Dios los bendiga.
Tu amigo Ricardo Brillembourg